Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene – jun. 2026) ISSN: 2697-3456
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.
crónica. Un esquema simplificado
resultante de esta revisión sería:
caso leve a moderado: AH2G
estándar diario; si no controla, subir
a 2× o 4× según tolerancia. Caso
moderado a severo o refractario
tras 2–4 semanas de updosing:
También sería valioso identificar
marcadores que predigan qué
pacientes responderán cada
a
terapia (ej., se ha sugerido que
niveles muy altos de IgE podrían
correlacionar con mejor respuesta a
omalizumab, pero falta confirmación
en niños). Mientras tanto, los clínicos
deben aplicar la evidencia actual con
juicio crítico, adaptándola al niño en
particular y a sus circunstancias.
considerar
añadir
omalizumab
(especialmente si ≥12 años; en <12,
valorar gravedad y factibilidad caso a
caso). Caso severo refractario a
omalizumab
+
AH:
valorar
En conclusión, el manejo escalonado
con antihistamínicos H1 modernos,
ciclosporina
en
entorno
especializado, u otras medidas
excepcionales. En todos los pasos,
escalamiento de dosis,
y
la
incorporación de omalizumab (con
ciclosporina como rescate) permite
obtener un alto porcentaje de control
clínico de la urticaria crónica
pediátrica con un perfil de seguridad
aceptable en la mayoría de
pacientes (8,5). Este enfoque mejora
sustancialmente la calidad de vida
de los niños afectados y reduce las
monitorizar
la
respuesta
con
herramientas objetivas y subjetivas,
y vigilar seguridad (somnolencia con
AH2G en altas dosis; signos de
reacción alérgica con omalizumab,
aunque raros; presión arterial y
función renal con ciclosporina, etc.).
Finalmente, esta revisión destaca la
necesidad de investigación futura:
urge desarrollar ECA pediátricos
para aumentar la certeza en las
intervenciones clave, así como
explorar nuevas terapias dirigidas.
Por ejemplo, están en investigación
otros biológicos como ligelizumab
complicaciones
derivadas
de
tratamientos menos recomendables
(corticoides, AH sedantes). Si bien
existen brechas en el conocimiento,
las tendencias actuales apuntan a
terapias cada vez más efectivas y
específicas, por lo que es razonable
esperar que en un futuro cercano el
arsenal terapéutico para la urticaria
crónica infantil se expanda y refine,
(anti-IgE de segunda generación) o
dupilumab (anti-IL4/13), que podrían
tener roles en urticaria crónica.
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