Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
ESCALAMIENTO TERAPÉUTICO EN URTICARIA CRÓNICA PEDIÁTRICA:  
EFICACIA CLÍNICA, CONTROL DE ENFERMEDAD Y SEGURIDAD  
THERAPEUTIC ESCALATION IN PEDIATRIC CHRONIC URTICARIA:  
CLINICAL EFFICACY, DISEASE CONTROL, AND SAFETY  
1
2
Gómez-Ramírez Diana Carolina ; Arias-Leiva Yurany ;  
3
4
Martínez-Márquez María Alejandra ; Ortiz-Ortiz Andrea Carolina ;  
Hernández María Fernanda ; Navas-Vanegas Angie Geraldine ;  
Mercado-Carmona Karen Katiuska ; Monsalve-Hernández Angie Paola  
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1
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Resumen  
La urticaria crónica en población pediátrica (presencia de habones pruriginosos y/o angioedema  
durante ≥6 semanas) es una condición dermatológica e inmunológica desafiante que puede  
afectar significativamente la calidad de vida del paciente y su desempeño escolar (por ejemplo,  
trastornos de sueño, ansiedad, dificultades académicas) (1,2). Este artículo revisa críticamente  
la eficacia y seguridad del manejo escalonado recomendado en guías actuales. Dicho manejo  
inicia con antihistamínicos H1 de segunda generación (no sedantes) a dosis estándar, seguidos  
de updosing (aumento de dosis hasta 4 veces la habitual) en casos de control insuficiente, y la  
introducción de terapias de segunda línea como omalizumab (anticuerpo monoclonal anti-IgE) y  
de tercera línea como ciclosporina (inmunomodulador), según la respuesta clínica. Se sintetiza  
la evidencia publicada en la última década sobre desenlaces clave: control de la actividad de la  
urticaria (ej. UAS7, UCT), mejoría en calidad de vida (CDLQI u otros índices pediátricos) y  
seguridad/tolerabilidad (ej. somnolencia, eventos adversos serios, infecciones, reacciones de  
hipersensibilidad). La evidencia actual respalda el uso de antihistamínicos de segunda  
generación como primera línea en niños, incluso a dosis superiores a las licenciadas, con un  
perfil de seguridad favorable (3,4); asimismo, omalizumab ha mostrado alta eficacia en niños  
mayores (≥12 años) con urticaria crónica refractaria a antihistamínicos, y datos emergentes  
sugieren beneficios también en pacientes menores de 12 años (5). La ciclosporina puede ser  
efectiva en urticaria crónica pediátrica refractaria, aunque su uso se reserva por potenciales  
toxicidades conocidas (6). Se discuten las brechas de conocimiento, incluyendo la escasez de  
Información del manuscrito:  
Fecha de recepción: 08 de enero de 2026.  
Fecha de aceptación: 20 de marzo de 2026.  
Fecha de publicación: 20 de abril de 2026.  
1111  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
ensayos clínicos pediátricos, la extrapolación de datos de adultos y la necesidad de  
investigaciones futuras para optimizar el balance riesgobeneficio en cada escalón terapéutico.  
Palabras claves: Urticaria crónica; Urticaria crónica espontánea; Niño; Adolescente;  
Antihistamínicos H1; Omalizumab; Ciclosporina.  
Abstract  
Chronic urticaria in pediatric patients (defined by pruritic wheals and/or angioedema lasting ≥6  
weeks) is a challenging dermatologic and immunologic condition that can significantly impair  
quality of life and school performance. This article critically reviews the efficacy and safety of the  
recommended stepwise management approach in current guidelines, which begins with second-  
generation H1 antihistamines (non-sedating) at standard doses, followed by updosing (increasing  
the dose up to 4-fold) in cases of insufficient disease control, and introduction of second-line  
therapies such as omalizumab (anti-IgE monoclonal antibody) and third-line therapies like  
cyclosporine (immunomodulator) as needed based on clinical response. We synthesize evidence  
published in the last decade regarding key outcomes: urticaria activity and disease control (e.g.  
UAS7, UCT), quality of life improvements (CDLQI or other pediatric indices), and safety/tolerability  
(
e.g. sedation, serious adverse events, infections, hypersensitivity reactions). Results: Current  
evidence supports the use of second-generation H1 antihistamines as first-line in children, even  
at higher-than-standard doses, with a favorable safety profile (3,4); likewise, omalizumab has  
shown high efficacy in older children (≥12 years) with antihistamine-refractory chronic urticaria,  
and emerging data suggest benefits in younger (<12 years) patients (5). Cyclosporine can be  
effective in refractory pediatric chronic urticaria, though its use is reserved due to potential  
toxicities (6). Conclusions: We discuss knowledge gaps, including the scarcity of pediatric trials,  
extrapolation from adult data, and the need for future research to optimize the riskbenefit balance  
at each step of therapy escalation.  
Keywords: Chronic urticaria; Chronic spontaneous urticaria; Child; Adolescent; Histamine H1  
antagonists; Omalizumab; Cyclosporine.  
la UC pediátrica es casi tan frecuente  
1. Introducción  
como en adultos, con una  
prevalencia puntual estimada entre  
La urticaria crónica (UC) se define  
como la aparición recurrente de  
habones (ronchas) pruriginosos,  
angioedema o ambos en la mayoría  
de los días durante al menos 6  
semanas (7). Se clasifica en urticaria  
crónica espontánea (UCE), cuando  
~
0,5%  
y
1,5% en niños  
y
adolescentes  
(9). Aunque  
históricamente se pensaba que la  
urticaria crónica era menos común  
en la edad pediátrica, datos  
contemporáneos indican que no es  
excepcional y puede afectar a ambos  
sexos por igual (2). La UCE  
representa la mayoría de los casos  
no  
hay  
un  
desencadenante  
identificable, y en urticarias crónicas  
inducibles, aquellas provocadas por  
estímulos físicos o específicos (frío,  
calor, presión, ejercicio, agua, etc.)  
(aproximadamente 5565% de las  
UC en niños) mientras que alrededor  
(8). Estudios recientes sugieren que  
del 2045% corresponde a urticarias  
1112  
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Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
inducibles  
(ej.  
dermografismo,  
comparación con pares con otras  
enfermedades alérgicas (2). De  
hecho, la afectación de la calidad de  
vida en la urticaria crónica pediátrica  
puede ser tan severa como la  
urticaria por frío, por presión,  
colinérgica, etc.) (11). En hasta ~40–  
4
5% de los niños con UCE se puede  
detectar un origen autoinmune  
autoanticuerpos IgG anti-IgE o  
(
observada  
crónicas como epilepsia o diabetes  
juvenil (1). La naturaleza  
impredecible crónica de la  
en  
enfermedades  
contra el receptor de alta afinidad  
FcεRI), a menudo evidenciado por  
un test del suero autólogo positivo, lo  
y
que  
se  
denomina  
urticaria  
enfermedad (que puede durar años;  
se estima que ~10% de pacientes se  
resuelven espontáneamente por  
año, persistiendo algunos casos  
durante 510 años) enfatiza la  
necesidad de un control sintomático  
efectivo y seguro a largo plazo (16).  
Hasta la fecha, ningún tratamiento  
ha demostrado modificar la historia  
natural de la urticaria crónica (es  
decir, no hay “cura” conocida), por lo  
que el objetivo del manejo es lograr  
el máximo control de los síntomas  
mientras el proceso sigue su curso  
autolimitado (16,17).  
autoinmune” (11). No obstante, la  
fisiopatología exacta de la urticaria  
crónica en pediatría no está  
completamente  
dilucidada;  
se  
postula una activación inapropiada  
de mastocitos y basófilos por  
mecanismos o  
autoalérgicos, similar a los adultos  
13).  
autoinmunes  
(
Clínicamente, la urticaria crónica  
pediátrica se manifiesta con habones  
que tienden a desaparecer en menos  
de 24 horas, prurito intenso que  
puede interferir con el sueño, y en  
muchos casos angioedema de piel o  
mucosas. Estos síntomas conllevan  
un impacto sustancial en la calidad  
de vida del paciente y su familia: los  
niños con UC reportan alteraciones  
El abordaje terapéutico de la UC en  
niños se ha extrapolado en gran  
medida de la experiencia en adultos  
debido a la falta de ensayos clínicos  
pediátricos robustos (7,8). Varias  
guías internacionales y regionales  
(EAACI/GA²LEN/EDF/WAO 2017–  
significativas del sueño  
y
la  
concentración, mayor prevalencia de  
síntomas ansiosos-depresivos, y un  
rendimiento escolar inferior en  
2018, actualización  
una  
internacional 2022, y la guía italiana  
1113  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
SIP/SIAIP/SIDerP 2019, entre otras)  
establecen un marco escalonado de  
momento no incorporó omalizumab  
dado que fue publicada antes de la  
aprobación de este fármaco para  
urticaria crónica (7). La principal  
diferencia aportada por la guía  
SIP/SIAIP/SIDerP (Italia, 2019) es el  
manejo diferenciado por grupos de  
edad: en niños <12 años se  
recomienda intensificar primero la  
dosis del antihistamínico hasta  
cuadruplicarla en caso necesario  
antes de pasar a terapias biológicas,  
mientras que en adolescentes ≥12  
años se sugiere añadir omalizumab  
como segundo escalón tras la falla  
de la dosis estándar, dejando el  
updosing o la ciclosporina como  
opciones posteriores (15). Esto  
refleja la cautela ante la menor  
evidencia de eficacia/seguridad de  
omalizumab y ciclosporina en niños  
pequeños, frente a la disponibilidad  
tratamiento,  
precaución a la población pediátrica  
8,15). En general, todos los  
lineamientos coinciden en: (1) evitar  
eliminar posibles factores  
adaptado  
con  
(
o
desencadenantes conocidos (p.ej.  
antiinflamatorios no esteroideos,  
infecciones calor/frío  
extremos) en la medida de lo posible;  
2) iniciar tratamiento farmacológico  
con antihistamínicos H1 de segunda  
generación dosis estándar  
apropiada para la edad; (3) si la  
crónicas,  
(
a
respuesta  
es  
la  
subóptima,  
incrementar  
antihistamínico  
dosis  
(hasta  
del  
y
2×  
eventualmente hasta 4× la dosis)  
manteniendo la vigilancia de eventos  
adversos; (4) ante refractariedad a  
dosis altas de antihistamínicos,  
añadir omalizumab como terapia de  
segunda línea (particularmente en  
de  
varios  
antihistamínicos  
aprobados desde edades tempranas  
(cetirizina, loratadina, fexofenadina,  
12 años, dado que en menores su  
uso es off-label, es decir, fuera de  
indicación oficial); y (5) si aún no se  
levocetirizina, desloratadina,  
bilastina, rupatadina, etc., cada uno  
con indicaciones pediátricas  
específicas) (3,7).  
alcanza  
control,  
considerar  
ciclosporina como tercera línea (o  
cuarta línea en el algoritmo  
internacional) (8,15). La guía  
americana (AAAAI/ACAAI 2014) –  
hoy algo desactualizadatambién  
apoya este esquema, aunque en su  
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Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
Tabla 1. Algoritmo terapéutico escalonado en urticaria crónica pediátrica según guías  
internacionales vs. guía italiana (2019).  
Escalón  
Guía  
internacional Guía  
pediátrica  
italiana  
terapéutico  
(EAACI/EuroGuiDerm 2018, act. 2022) (SIP/SIAIP/SIDerP 2019)  
Evitar  
disparadores  
Identificar y eliminar factores agravantes Igual recomendación de evitar  
(AINEs, infecciones, calor/frío, estrés) en desencadenantes conocidos.  
lo posible igual en ambas guías.  
1
.
AH H1 2ª Iniciar antihistamínico H1 no sedante a Igual: AH de 2ª gen a dosis  
generación  
dosis estándar apropiada para la edad estándar según edad/peso15  
. .  
8
2
. Aumento de Si no hay control, aumentar dosis del AH <12 años: priorizar updosing  
dosis  
hasta 4× la dosis licenciada (en cualquier hasta 4× antes de otras  
edad) antes de segunda línea8. terapias15.  
12 años: se puede considerar  
omalizumab directamente  
(
updosing)  
después de fallo con dosis  
estándar.  
3
. Omalizumab Añadir omalizumab (dosis 150300 mg <12 años: omalizumab off-  
(
anti-IgE)  
SC mensual) en UCE refractaria a AH a label solo tras fracaso de AH en  
dosis altas (indicación aprobada en ≥12  (y/o montelukast)15.  
años; off-label en menores)8,14.  
≥12 años: omalizumab como  
segunda línea tras fallo con AH  
estándar (antes o después de  
updosing).  
4
. Ciclosporina Añadir  
ciclosporina  
(dosis  
~35 Similar: considerar ciclosporina  
A
mg/kg/día) en casos severos que como  
persisten pese a AH (altas dosis) ± refractarios  
omalizumab8. estrictamente)15.  
última  
opción  
(uso off-label  
en  
Corticoides  
sistémicos  
Evitar para tratamiento crónico; solo Misma recomendación: uso  
cursos  
cortos  
(≤10  
días)  
en excepcional de corticoides  
orales (p. ej. prednisona) en  
brotes agudos y breves15.  
exacerbaciones agudas severas8.  
Fuente: elaboración propia a partir de referencias 8, 14-15.  
eficacia para aliviar la urticaria y el  
prurito y su perfil de seguridad  
superior en comparación con los  
2
. Desarrollo  
Antihistamínicos H1 de segunda  
generación (dosis estándar): Los  
antihistamínicos H1 de segunda  
generación (AH2G) no sedantes  
constituyen la terapia de primera  
línea para la urticaria crónica en  
todas las edades debido a su  
antihistamínicos  
generación (3,7). Estos fármacos  
cetirizina, loratadina, desloratadina,  
levocetirizina, fexofenadina,  
rupatadina, bilastina, entre otros)  
de  
primera  
(
1115  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
actúan bloqueando selectivamente  
los receptores H1 periféricos,  
inhibiendo así la acción de la  
histamina liberada por mastocitos  
activados. A dosis estándar, los  
AH2G logran control completo o  
significativo de síntomas en una  
proporción importante de pacientes  
pediátricos. Por ejemplo, un ensayo  
clínico aleatorizado en niños de 211  
años mostró que tanto rupatadina 1  
mg/ml (dosis ajustada ~510 mg  
según peso) como desloratadina 0,5  
mg/ml (dosis ~2,55 mg) fueron  
superiores a placebo, con tasas de  
mejora ≥50% en la actividad de la  
urticaria (remisión parcial) del 55–  
incidencia de efectos adversos con  
antihistamínicos a dosis estándar no  
difirió de la observada con placebo  
corroborando su seguridad en  
población pediátrica. Incluso en  
lactantes  
y
preescolares,  
antihistamínicos como levocetirizina  
o bilastina han demostrado perfiles  
de seguridad similares a placebo en  
ensayos controlados (4). En la  
práctica AH2G  
clínica,  
los  
administrados en la noche  
o
divididos en 12 tomas diarias  
suelen controlar los síntomas en un  
porcentaje significativo de niños con  
urticaria crónica leve a moderada. Se  
calcula que aproximadamente la  
mitad o más de los pacientes  
pediátricos pueden alcanzar control  
adecuado (ej., UAS7 ≤6) con la dosis  
estándar aprobada, sin necesidad de  
recurrir a terapias adicionales (3,8).  
No obstante, queda un subgrupo  
importante (posiblemente 3040%  
de casos, según distintas series) que  
no experimenta mejoría suficiente  
con la dosis inicial, lo que motiva el  
siguiente paso del escalamiento.  
61% con rupatadina y ~4854% con  
desloratadina, comparado con ~30%  
con placebo a las 6 semanas . De  
manera similar, en adolescentes y  
adultos jóvenes, estudios clínicos  
han demostrado la eficacia de AH2G  
a dosis estándar: por ejemplo,  
desloratadina  
5
mg  
redujo  
significativamente el prurito frente a  
placebo (mejoría ~5874% vs. ~40–  
49% con placebo) en estudios fase  
III, y fexofenadina 180 mg diario  
mostró mayor reducción del puntaje  
de picor a 4 semanas comparado  
con placebo (diferencia ~0,47 en  
escala 03, p < 0,001) Es importante  
destacar que, en estos estudios, la  
Cabe  
antihistamínicos H1 de primera  
generación (AH1G), como  
mencionar  
que  
los  
difenhidramina o hidroxicina, no se  
recomiendan de rutina en niños con  
urticaria crónica debido a sus  
1116  
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Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
conocidos  
efectos  
adversos  
continúa presentando habones y  
prurito diarios, con UAS7  
centrales y su escasa selectividad  
por el receptor H1. Estos fármacos  
cruzan con facilidad la barrera  
persistentemente elevado >6 o UCT  
<12), el siguiente paso recomendado  
es incrementar la dosis del  
antihistamínico hasta un máximo de  
4 veces la dosis licenciada, siempre  
y cuando el fármaco sea bien  
tolerado (8). Este enfoque de  
updosing se basa en observaciones  
hematoencefálica,  
provocando  
sedación  
marcada, efectos  
anticolinérgicos  
(sequedad  
de  
y
mucosas, retención urinaria)  
deterioro cognitivo/motor, incluso a  
dosis terapéuticas (7). Se han  
documentado casos de toxicidad  
aguda grave e incluso fatal en  
pediatría por sobredosis accidental  
de AH1G, lo cual ha llevado a  
advertencias regulatorias en varios  
países (20). Además, la evidencia de  
su eficacia específica en urticaria  
crónica pediátrica es limitada, por lo  
que su uso “por costumbre” carece  
de respaldo científico actual (7). Las  
guías desalientan su uso excepto  
quizá en situaciones puntuales de  
insomnio severo asociado, o en  
ausencia total de acceso a AH2G  
de  
que  
algunos  
logran  
pacientes  
alivio al  
refractarios  
intensificar el bloqueo H1, y en la  
amplia ventana terapéutica que  
poseen muchos AH2G (con dosis  
más altas aún dentro de márgenes  
seguros). Aunque la recomendación  
de hasta cuadruplicar la dosis se  
sustentó inicialmente en consenso  
de expertos, en la última década se  
ha reunido evidencia clínica que  
arroja luz sobre su eficacia y  
seguridad. Una revisión sistemática  
de 2021 evaluó específicamente el  
uso de antihistamínicos en dosis  
superiores a las aprobadas en  
urticaria crónica (principalmente en  
(21). En resumen, los AH2G son los  
fármacos de elección por su mejor  
relación beneficio/riesgo en niños.  
adultos,  
incluyendo  
algunos  
Antihistamínicos H1 de segunda  
generación a dosis aumentadas  
adolescentes). De 337 artículos  
identificados, 14 estudios cumplieron  
criterios (5 con control placebo)  
(hasta 4×): Cuando la respuesta a la  
dosis estándar de un antihistamínico  
H1 es insuficiente para controlar la  
urticaria (por ejemplo, el paciente  
abarcando AH2G:  
fexofenadina (6 estudios), cetirizina  
2), levocetirizina (1), desloratadina  
distintos  
(
1117  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
(
1), rupatadina (2), ebastina (1) y  
ejemplo, un estudio con rupatadina  
20 mg vs 10 mg/día encontró  
somnolencia leve algo más común  
con la dosis más alta) (12). Cabe  
destacar que la heterogeneidad de  
estos estudios fue alta (diferentes  
fármacos, poblaciones mayormente  
adultas) y la calidad metodológica  
variable; la revisión concluyó que la  
evidencia, si bien sugerente de  
beneficio, era de certeza baja y se  
requieren ECA de mayor escala para  
conclusiones firmes .  
bilastina (1). Los tamaños  
muestrales variaron (20 a 439  
pacientes, con seguimientos de  
hasta 16 semanas). En conjunto, los  
hallazgos indicaron que incrementar  
la dosis puede mejorar el control de  
la urticaria en una proporción  
adicional de pacientes: por ejemplo,  
dosis altas de fexofenadina (hasta  
4
×) mostraron una respuesta clínica  
dosis-dependiente, controlando la  
urticaria en la mayoría de los  
pacientes resistentes a la dosis  
estándar . Asimismo, se observó  
mayor eficacia al aumentar dosis con  
otros antihistamínicos: cetirizina,  
levocetirizina, rupatadina y bilastina  
presentaron mejor control de  
síntomas cuando se emplearon a  
dosis dobles o cuádruples, en  
En población pediátrica, los datos  
específicos sobre updosing son más  
escasos, ya que pocos ensayos han  
incluido niños pequeños en este  
contexto. No obstante, dado que  
muchos estudios de antihistamínicos  
incluyen adolescentes ≥12 años, y  
considerando  
la  
similitud  
comparación  
convencional  
con dosis  
su  
farmacocinética en adolescentes y  
adultos, las guías asumen que la  
eficacia de las dosis altas se  
extiende a los adolescentes (8). De  
hecho, los ECA disponibles en  
urticaria crónica que evaluaron dosis  
Importante, los  
efectos adversos más frecuentes  
reportados con las dosis altas fueron  
cefalea y somnolencia leves .  
Ninguno de los estudios revisados  
informó eventos adversos serios  
significativos atribuibles al updosing,  
y en general el perfil de seguridad de  
altas  
incluyen  
principalmente  
pacientes desde 1215 años en  
adelante. Por ejemplo, dos ECA en  
pacientes de 12 a 65/70 años  
compararon rupatadina 10 mg vs 20  
mg (n ≈ 600) y fexofenadina en  
las  
dosis  
aumentadas  
fue  
comparable al de dosis estándar,  
salvo un ligero incremento de  
somnolencia en algunos casos (por  
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Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
rangos 20240 mg BID (n = 418),  
respectivamente: en el primero,  
rupatadina 20 mg no mostró  
beneficio clínico significativo sobre  
años)  
y
con marcadores de  
enfermedad más severa (UAS7  
elevado y basopenia), sugiriendo  
que adolescentes con urticaria más  
intensa tienen más probabilidades  
de necesitar updosing (11). En dicho  
estudio (92 casos de UC crónica  
pediátrica), la basopenia (<20/μL) y  
1
0 mg (posiblemente debido a que  
0 mg ya logró respuesta alta) (12),  
1
mientras que en el segundo se  
observó mejoría gradual del prurito  
hasta dosis 4× (60 mg BID) antes de  
alcanzar una meseta de eficacia.  
Ninguno evidenció problemas de  
seguridad relevantes; en el estudio  
de fexofenadina, la incidencia de  
efectos adversos fue similar entre  
grupos, incluyendo la dosis máxima  
de 480 mg/día vs placebo . Estos  
resultados sugieren que algunos  
antihistamínicos pueden tener un  
techo de dosis eficaz distinto: por  
ejemplo, fexofenadina podría brindar  
un  
UAS7  
alto  
aumentaron  
significativamente la probabilidad de  
requerir 2× o 4× la dosis estándar  
(OR 6,77 y 1,09 respectivamente)  
(11). Esto podría reflejar que formas  
autoinmunes más activas (asociadas  
a depleción de basófilos en sangre)  
son más refractarias al tratamiento  
inicial.  
En cuanto a seguridad pediátrica, los  
AH2G a dosis superiores a la  
estándar no han mostrado efectos  
tóxicos graves en la literatura  
disponible. La somnolencia puede  
beneficios  
incrementales  
hasta  
cierta dosis alta, mientras que  
duplicar la dosis de rupatadina no  
añadió mucha eficacia (aunque cabe  
notar que rupatadina 10 mg ya fue  
muy efectiva vs placebo). En práctica  
real pediátrica, se ha observado que  
los niños mayores tienden a requerir  
más a menudo dosis altas para  
controlar la urticaria que los más  
pequeños. Un estudio retrospectivo  
turco halló que la necesidad de  
antihistamínicos en altas dosis se  
correlacionaba con mayor edad (≥10  
aparecer niños,  
dependiendo del fármaco y la dosis  
por ejemplo, cetirizina a dosis altas  
en  
algunos  
(
puede causar somnolencia en una  
minoría, dado que incluso a dosis  
estándar puede tener leve efecto  
sedante en ciertos pacientes), pero  
globalmente se considera un riesgo  
manejable. No se han reportado  
arritmias cardíacas ni otros efectos  
serios con updosing en niños en los  
1119  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
seguimientos publicados, aunque  
siempre se aconseja precaución y  
evitar sobrepasar 4× la dosis  
recomendada. En síntesis, aumentar  
la dosis del antihistamínico H1 es el  
paso inmediato a seguir ante control  
subóptimo, alcanzando con ello la  
remisión en un porcentaje adicional  
sustancial de pacientes. Las guías  
estiman que hasta ~8590% de los  
niños podrían lograr buen control  
combinando dosis estándar y luego  
dosis altas de antihistamínicos antes  
de requerir terapias avanzadas (8),  
aunque esta cifra proviene de  
opiniones de expertos respaldadas  
por la evidencia parcial disponible.  
Pese a los beneficios observados, la  
certeza de la evidencia para  
updosing en pediatría es moderada  
a baja (GRADE) debido a la  
ausencia de ECA enfocados  
exclusivamente en niños y a la  
gradualmente (por ejemplo, al doble  
por 12 semanas, luego al cuádruple  
si es necesario) monitorizando  
sedación u otras reacciones.  
Omalizumab (anticuerpo anti-IgE):  
Omalizumab es un anticuerpo  
monoclonal humanizado dirigido  
contra la inmunoglobulina E (IgE)  
libre circulante. Al unirse a la IgE,  
impide su fijación a los receptores  
FcεRI en mastocitos y basófilos,  
reduciendo así la activación celular  
mediada por IgE (13). En asma  
alérgica, omalizumab ha sido  
revolucionario, y desde 2014 cuenta  
con indicación aprobada para  
urticaria  
crónica  
espontánea  
refractaria a antihistamínicos en  
adultos y adolescentes (≥12 años).  
En la población pediátrica con UCE,  
omalizumab se utiliza con frecuencia  
creciente como terapia de segunda  
línea, aunque en menores de 12  
años su uso es considerado off-label  
extrapolación  
estudios en adultos (12). Por lo tanto,  
las recomendaciones oficiales  
necesaria  
desde  
(no aprobado oficialmente) en la  
mayoría de países (14). La base de  
esta recomendación proviene de  
evidencia sólida en pacientes  
adultos y adolescentes, junto con  
series de casos prometedoras en  
niños más pequeños.  
señalan esta práctica como off-label  
en menores de 12 años (aunque  
respaldada por consenso y datos  
indirectos),  
y
sugieren evaluar  
riesgo-beneficio individual. En la  
práctica, si un niño tolera bien la  
dosis estándar sin efectos adversos,  
En ensayos clínicos fase III con  
suele  
ser  
razonable  
escalar  
adultos y adolescentes (≥12 años)  
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Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
con urticaria crónica espontánea  
resistente, omalizumab ha  
objetivos, omalizumab mejoró la  
calidad de vida en ASTERIA II, por  
ejemplo, las puntuaciones de DLQI  
(Índice de Calidad de Vida  
demostrado ser altamente efectivo  
para controlar la enfermedad. Tres  
ECA pivote (ASTERIA I, ASTERIA II  
y GLACIAL, 20132014) incluyeron  
en conjunto 975 pacientes con UCE  
antihistamínico-refractaria (algunos  
de ellos adolescentes ≥12; en total  
Dermatológica)  
disminuyeron  
significativamente con 150 mg y  
300 mg respecto a placebo (hasta –  
9,0 vs 3,6 puntos, p < 0,001)y  
aumentó la proporción de pacientes  
que se consideraron con la urticaria  
bajo control (por UCT u otras  
~
39 pacientes eran <18 años dentro  
de esos estudios) . En estos  
ensayos, omalizumab administrado  
por vía subcutánea cada 4 semanas  
logró tasas de respuesta muy  
superiores a placebo: alrededor de  
medidas)  
(13).  
Un  
hallazgo  
importante de estos ensayos fue  
que, al suspender omalizumab,  
muchos  
pacientes  
presentaron  
5
2%66%  
de  
los  
pacientes  
urticarial  
recaída de la urticaria en los meses  
siguientes: las puntuaciones UAS7  
tendieron a regresar gradualmente  
hacia valores cercanos a pre-  
tratamiento (aunque no siempre  
hasta el nivel basal exacto) tras 48  
semanas de discontinuar las  
inyecciones (13). Esto indica que  
omalizumab controla la enfermedad  
alcanzaron  
actividad  
controlada (UAS7 ≤6) a la semana  
2 con la dosis de 300 mg,  
1
comparado con porcentajes mínimos  
en el grupo placebo (p < 0,001) .  
También redujo marcadamente la  
intensidad del prurito y el número de  
habones diarios desde las primeras  
semanas de tratamiento. Hubo  
evidencia de respuesta dosis-  
mientras se administra,  
pero  
usualmente no induce una remisión  
prolongada una vez retirado (salvo  
en aquellos pacientes cuya urticaria  
hubiera remitido espontáneamente  
durante ese tiempo). Por tal motivo,  
se suele necesitar tratamiento de  
dependiente:  
mejoría significativa pero menor que  
00 mg, y la dosis de 75 mg resultó  
menos consistente (en ASTERIA I,  
5 mg no alcanzó diferencia  
estadística vs placebo, mientras que  
50 mg y 300 mg sí lo hicieron) .  
Además de controlar síntomas  
150 mg  
produjo  
3
7
mantenimiento  
con  
intervalos  
1
variables según la recurrencia de  
síntomas.  
1121  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
En cuanto a la seguridad en ensayos  
controlados, omalizumab fue bien  
tolerado: la incidencia global de  
efectos adversos fue similar a  
placebo . Los EA más frecuentes  
fueron cefalea, reacciones locales  
leves en el sitio de inyección  
recientes. Un metaanálisis publicado  
en 2025 recopiló 36 estudios (la  
mayoría series y estudios abiertos,  
con algunos ECA en adultos que  
incluían adolescentes) sobre uso de  
omalizumab en urticaria crónica  
pediátrica (5). Los resultados  
agrupados fueron muy alentadores:  
se estimó una tasa de respuesta  
global de 88,0% (IC95%: 80,7–  
95,2%) a omalizumab en niños con  
UCE refractaria; más de la mitad  
(
eritema, dolor) y, en algunos  
estudios, mayor incidencia de  
infecciones leves del tracto  
respiratorio superior o sinusitis en el  
grupo omalizumab (13). No se  
registraron anafilaxias en estos  
ensayos pivote, aunque en la  
práctica poscomercialización se ha  
descrito raramente anafilaxia a  
(51,0%)  
lograron  
respuesta  
completa (resolución total, UAS7 =  
0) y aproximadamente otro 20%  
tuvieron respuesta parcial, sumando  
~80% con mejoría clínica notable (5).  
En el metaanálisis, las tasas de  
recaída tras suspender omalizumab  
rondaron el 24,3% (IC95%: 8,1–  
40,6%) en el seguimiento disponible  
(5) cabe señalar que este  
porcentaje puede subestimar la  
recurrencia real a largo plazo, ya que  
omalizumab  
(<0,2%  
de  
los  
pacientes, generalmente dentro de  
las 2 horas post-inyección); por ello  
se recomienda administrarlo en  
entornos donde haya recursos para  
manejar  
reacciones  
alérgicas,  
especialmente las primeras dosis.  
En adolescentes, el perfil de  
seguridad no difirió del adulto.  
algunos  
estudios  
tenían  
seguimientos cortos; aun así,  
sugiere que aproximadamente 1 de  
Evidencia en niños <12 años:  
Debido a que los grandes ensayos  
cada experimentó  
reactivación de la urticaria en los  
meses siguientes retirar el  
4
niños  
prácticamente  
no  
incluyeron  
pacientes por debajo de 12 años, la  
información sobre omalizumab en  
niños más pequeños proviene de  
estudios observacionales, series de  
casos y revisiones sistemáticas  
a
tratamiento. Los puntajes de  
actividad (UAS) mostraron una  
reducción  
significativa con  
(diferencia  
omalizumab  
1122  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
estandarizada de medias 3,08;  
IC95%: 5,45 0,71) (5),  
(11). En esa serie tampoco hubo EA  
a
serios. Experiencias similares en  
centros europeos y americanos han  
encontrado tasas de control de ~70–  
85% con omalizumab en niños  
refractarios a antihistamínicos (14).  
Incluso en casos muy jóvenes,  
existen informes aislados de éxito:  
por ejemplo, el uso de omalizumab  
en un lactante de 9 meses con  
urticaria crónica intratable mostró  
resolución completa sin eventos  
adversos (caso anecdótico). Si bien  
se trata de evidencia de bajo nivel  
(reportes individuales), sugiere un  
potencial a explorar en edades  
tempranas.  
confirmando el fuerte efecto en  
síntomas. En términos de seguridad,  
apenas un 3,4% de los pacientes  
presentaron algún efecto adverso  
atribuible al medicamento (5). Los  
eventos notificados fueron en su  
mayoría  
leves:  
exacerbación  
de la  
transitoria  
urticaria/angioedema tras la primera  
dosis (paradójicamente), cefalea,  
fatiga tipo gripal, y artralgias leves  
(5). Hubo un caso singular de  
reacción tipo enfermedad del suero  
en un niño, pero no se reportaron  
anafilaxias en esa cohorte (5). Estos  
datos ratifican que omalizumab es  
una opción terapéutica efectiva y  
segura en población pediátrica,  
incluso por debajo de 12 años,  
aunque su uso en estos últimos  
sigue siendo fuera de indicación  
oficial.  
En cuanto a dosis y pauta: En  
urticaria crónica, la dosis aprobada  
de 300 mg  
subcutáneo cada 4 semanas (o  
50 mg en casos más leves, según  
omalizumab  
es  
1
criterio médico). En niños ≥12 años  
generalmente se usa esta misma  
pauta. Algunos estudios pediátricos  
han utilizado dosis menores (por  
ejemplo 75 mg, 150 mg) con cierto  
éxito en niños de menor peso, pero  
la mayoría de los casos con buena  
Otros reportes de “vida real”  
concuerdan con estas cifras. Por  
ejemplo, una serie turca (2024) de 16  
niños de 417 años con UCE severa  
tratados con omalizumab reportó  
respuesta completa en 13 (81%) y  
parcial en 3 (19%), sin pacientes no  
respondedores, generalmente tras  
respuesta  
emplean  
300 mg  
mensuales, al menos al inicio (14).  
Se han probado también intervalos  
distintos en la práctica real: por  
12 meses de iniciado el tratamiento  
1123  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
ejemplo, administraciones cada 68  
semanas en pacientes en remisión  
para mantener efecto con menos  
dosis, o escalado a cada 2 semanas  
en casos súper refractarios, aunque  
alternativas  
inmunosupresoras  
a consideraciones  
sistémicas (8,14).  
En cuanto  
especiales de seguridad: Además  
del muy bajo riesgo de anafilaxia ya  
mencionado, omalizumab puede  
ocasionar en raros casos reacciones  
de hipersensibilidad tardía (por  
ejemplo, urticaria generalizada o  
estos  
ajustes  
no  
están  
estandarizados. En general, la  
respuesta a omalizumab suele ser  
rápida: alrededor del 6570% de  
pacientes mejoran notablemente  
dentro de las primeras 12 dosis (4–  
vasculitis  
por  
depósito  
de  
inmunocomplejos), formación de  
anticuerpos anti-omalizumab que  
pudieran disminuir su eficacia, y  
teóricamente un ligero aumento en  
riesgo de infecciones parasitarias  
8
semanas) (14). Un subgrupo de  
respondedores tardíos puede  
requerir 34 meses de tratamiento  
para alcanzar remisión completa  
(fenómeno observado también en  
(por  
su  
mecanismo  
anti-IgE,  
adultos). Si no se observa ninguna  
mejoría tras 6 meses, se considera  
falla terapéutica y se reevalúan  
alternativas. Cabe destacar que la  
evidencia global (GRADE) para  
omalizumab en adolescentes es alta-  
moderada (apoyada por ECA  
robustos), mientras que para <12  
años es baja, dado que nos basamos  
en series no controladas; aun así, la  
consistencia de resultados positivos  
brinda confianza condicional en su  
efectividad en los más pequeños (5).  
Las guías internacionales posicionan  
a omalizumab como la opción  
preferida de segunda línea tras  
antihistamínicos, por su perfil  
relevante en zonas endémicas). No  
se ha asociado con inmunosupresión  
significativa ni con mayor tasa de  
infecciones graves en urticaria. Un  
punto práctico es el costo:  
omalizumab es un medicamento de  
alto precio, lo que en algunos  
entornos limita su disponibilidad. Las  
familias y sistemas de salud deben  
sopesar este factor, aunque estudios  
de costo-efectividad en adultos  
sugieren que omalizumab mejora  
tanto la calidad de vida que puede  
considerarse  
costo-efectivo  
en  
casos refractarios severos. En  
pacientes pediátricos, la justificación  
suele basarse en la mejoría  
beneficioriesgo  
superior  
a
1124  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
dramática de la vida diaria y la  
posibilidad de evitar corticosteroides  
actúa inhibiendo la calcineurina en  
los linfocitos T, bloqueando la  
transcripción de citocinas como IL-2  
y, en consecuencia, reduciendo la  
activación de células T y la cascada  
inflamatoria (13). En urticaria  
crónica, se cree que la ciclosporina  
ayuda al suprimir la liberación de  
histamina por mastocitos mediante  
mecanismos IgE-dependientes (al  
disminuir la producción de IL-4 e IgE,  
entre otros) (13). En adultos con  
urticaria crónica refractaria, la  
orales  
frecuentes  
u
hospitalizaciones. En resumen,  
omalizumab ha emergido como una  
terapia transformadora para la  
urticaria  
crónica  
pediátrica  
refractaria, logrando altas tasas de  
control con un perfil de seguridad  
favorable. Su introducción en  
adolescentes con UCE que no  
responden a antihistamínicos está  
respaldada  
con  
grado  
de  
recomendación fuerte (A) por las  
guías (14). En niños menores, la  
decisión debe individualizarse, pero  
la literatura acumulada sugiere que  
muchos de ellos también se  
eficacia  
de  
ciclosporina  
está  
documentada en varios ensayos y  
metaanálisis: típicamente, alrededor  
del 6070% de los pacientes adultos  
muestran mejoría importante con  
benefician  
enormemente.  
La  
ciclosporina a  
antihistamínicos, aunque con una  
significativa tasa de efectos  
añadida  
optimización futura podría incluir  
determinar la dosis mínima eficaz  
por peso o nivel de IgE (aún no  
establecido en guías para urticaria, a  
diferencia del asma alérgica donde la  
dosis se calcula según IgE y peso), y  
clarificar la duración óptima del  
tratamiento (ej., cuándo intentar  
suspender sin que recaiga; algo que  
se decide caso a caso, a menudo  
tras 612 meses libres de lesiones).  
adversos que limita su uso (6). Dado  
el perfil de seguridad menos  
favorable, las guías sitúan  
a
ciclosporina como tercera o cuarta  
línea en el algoritmo, para usarse  
solo en casos muy rebeldes que no  
disponen de omalizumab o no  
responden a este (8,14).  
En la población pediátrica, la  
experiencia con ciclosporina es  
Ciclosporina  
(inmunomodulador  
sistémico): La ciclosporina A (CsA)  
es un agente inmunosupresor que  
relativamente pero  
limitada  
creciente. Se han publicado algunos  
1125  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
estudios  
ejemplo, se han reportado series  
retrospectivas en España  
observacionales:  
por  
recaída tras suspender ciclosporina:  
osciló entre apenas 1 semana hasta  
34 meses en ciertos casos,  
mientras otros niños permanecieron  
libres de síntomas por más de un  
año después de discontinuar (18,19).  
Es decir, algunos pacientes lograron  
remisiones prolongadas tras un  
curso relativamente corto de CsA,  
mientras otros recayeron casi de  
inmediato al retirarlo. Todos los  
casos que recidivaron respondieron  
nuevamente al reintroducir la  
ciclosporina (18), lo que sugiere que  
en ciertas urticarias severas, el  
y
Finlandia, y una serie de casos en  
EE. UU., que en conjunto aportan  
datos de unas pocas docenas de  
niños tratados con CsA por UCE  
severa. Una revisión de estos  
informes (24 pacientes en total,  
edades 918 años) encontró que  
todos los pacientes lograron control  
completo de la urticaria con  
ciclosporina  
combinada  
con  
antihistamínicos (18,19). El régimen  
usual fue iniciar con dosis  
~
3 mg/kg/día  
respuesta,  
variables (desde 10 semanas hasta  
217 meses de tratamiento)  
18,19). Notablemente, la respuesta  
y
ajustar según  
tratamiento  
puede  
necesitar  
durante periodos  
prolongarse o repetirse en pulsos  
hasta que la enfermedad cese  
espontáneamente.  
1
(
En términos de seguridad pediátrica,  
los reportes son relativamente  
clínica puede ser muy rápida: se  
documentó resolución de habones  
en rangos desde 2 días hasta 3  
meses de iniciado CsA, con más de  
la mitad de los pacientes mejorando  
completamente en las primeras 2  
semanas (18,19). Este inicio de  
acción rápido concuerda con  
observaciones en adultos de que  
ciclosporina puede “apagar” la  
urticaria autoinmune en días o pocas  
semanas. Sin embargo, la duración  
del efecto es variable. En algunas  
series, se reportó el tiempo hasta  
tranquilizadores  
pero  
con  
importantes matices. En esas series,  
con monitoreo cercano, no se  
observaron eventos adversos serios  
ni alteraciones significativas de  
creatinina o tensión arterial durante  
el tratamiento (18,19). Casi todos los  
pacientes mantuvieron niveles valle  
de  
CsA  
<200 ng/mL  
para  
(umbral  
conservador  
minimizar  
nefrotoxicidad) (19). Esto indica que,  
en manos experimentadas y en  
1126  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
pacientes  
seleccionados,  
la  
de expertos) dada la ausencia de  
ECA pediátricos.  
ciclosporina puede usarse varios  
meses sin complicaciones mayores.  
Sin embargo, la ausencia de eventos  
adversos en tan pocos pacientes no  
garantiza seguridad general. Se  
sabe que la ciclosporina puede  
causar efectos secundarios dosis-  
En la práctica, algunos especialistas  
optan por ciclosporina antes de  
omalizumab en niños más pequeños  
(<12 años) con urticaria muy severa,  
argumentando experiencia en otras  
enfermedades dermatológicas (por  
ejemplo, psoriasis pediátrica) con  
CsA. Sin embargo, la tendencia  
actual es preferir omalizumab incluso  
off-label en <12 si se puede  
conseguir, por su perfil de seguridad  
superior. De hecho, un metaanálisis  
en adultos encontró que omalizumab  
era significativamente más eficaz y  
mejor tolerado que ciclosporina en  
UCE refractaria, inclinando la  
balanza a favor del biológico. Solo en  
dependientes:  
nefrotoxicidad,  
hipertensión arterial, hiperplasia  
gingival, hipertricosis, dislipidemia, e  
inmunosupresión  
con  
mayor  
susceptibilidad a infecciones, entre  
otros (6). Los riesgos aumentan con  
dosis elevadas (>5 mg/kg/día en  
adultos se asocian a mayor toxicidad  
renal) o tratamientos prolongados  
(6). En niños, también existe  
preocupación por el potencial  
impacto sobre el crecimiento (los  
corticoides tienen más impacto que  
CsA en ese sentido, pero la  
ciclosporina podría afectar si induce  
insuficiencia renal crónica leve). Por  
ende, las guías califican la evidencia  
de ciclosporina en pediatría como  
ausencia  
de  
respuesta  
a
omalizumab, o impedimentos para  
su uso (por ejemplo, costo  
inaccesible),  
se  
recurre  
a
ciclosporina. En ese sentido, las  
guías internacionales actualizadas  
recomiendan  
explícitamente:  
muy  
baja  
certeza,  
y
su  
“considerar ciclosporina cuando la  
recomendación es débil: se puede  
considerar en casos donde la  
combinación de AH2G en alta dosis  
combinación de AH2G en alta dosis  
y omalizumab no sean suficientes  
para controlar la UCE, o si no se  
+
omalizumab falla, o si omalizumab  
tiene  
acceso  
a
omalizumab,  
no está disponible, pero siempre  
sopesando los riesgos (8). El nivel de  
recomendación suele ser C (opinión  
limitando su uso por los posibles  
efectos adversos” (14). Cuando se  
1127  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
utiliza ciclosporina en niños con UC,  
En tales pacientes, los beneficios de  
ciclosporina pueden superar los  
riesgos en el corto plazo, siempre  
se sugiere iniciar con ~2–  
3
mg/kg/día dividido en dos dosis,  
monitorear función renal (creatinina,  
depuración) y presión arterial cada  
informando  
a
los padres  
o
cuidadores sobre los potenciales  
efectos adversos y obteniendo un  
estricto cumplimiento de controles.  
La certeza de evidencia se considera  
2
semanas al inicio  
y
luego  
mensualmente, así como niveles de  
CsA si están disponibles, además de  
evaluar  
clínicamente  
efectos  
muy  
baja  
(por  
depender  
colaterales. Muchos clínicos intentan  
aplacar la actividad urticarial durante  
unos 36 meses y luego realizar una  
reducción gradual (tapering) (ej.,  
disminuir ~0,5 mg/kg cada mes) para  
ver si la enfermedad permanece en  
remisión. Si hay recaída temprana, a  
veces se reintroduce y continúa  
algunos meses más. La decisión es  
altamente individualizada debido a la  
falta de guías específicas en  
pediatría sobre la duración óptima.  
principalmente de series de caso) y,  
en consecuencia, la confianza en la  
estimación del efecto es limitada;  
dicho de otro modo, aunque los  
casos publicados son alentadores,  
podrían existir sesgos de publicación  
(es más probable reportar series  
exitosas que fracasos o efectos  
adversos). Se identifican claras  
lagunas de investigación aquí: haría  
falta  
al  
menos  
estudios  
multicéntricos observacionales más  
amplios, o incluso algún ensayo  
comparativo (ej., omalizumab vs  
ciclosporina en adolescentes) para  
guiar la práctica.  
En síntesis, la ciclosporina es una  
terapia eficaz para la urticaria  
crónica refractaria en niños, capaz  
de inducir remisiones rápidas en  
casos severos, pero su uso conlleva  
riesgos importantes y requiere de  
monitorización estrecha. Su papel es  
de rescate, reservado para aquellos  
pocos pacientes que no logran  
control con antihistamínicos (incluso  
en updosing) ni con omalizumab, o  
cuando estos no se pueden emplear.  
Otras terapias adyuvantes  
y
medidas especiales: Además de  
los escalones principales discutidos,  
existen otras intervenciones que se  
han empleado en el manejo de la  
urticaria crónica pediátrica, aunque  
con  
evidencia  
escasa  
o
1128  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
controvertida.  
Mencionamos  
semanas  
no  
se  
aprecia  
brevemente las más relevantes:  
beneficio, probablemente no  
valga la pena continuarlo.  
Antagonistas de leucotrienos  
Montelukast): Los leucotrienos  
(
Corticosteroides sistémicos:  
Las guías coinciden en que los  
corticoides orales no deben  
usarse de forma crónica en la  
urticaria debido a sus efectos  
secundarios severos a largo  
desempeñan  
un  
rol  
ha  
proinflamatorio  
y
se  
propuesto que su bloqueo podría  
ayudar en urticaria. Montelukast  
(aprobado desde los 6 meses de  
edad para asma/rinitis) se ha  
usado como terapia adicional a  
plazo  
(supresión  
de  
adrenal,  
Cushing  
del  
síndrome  
antihistamínicos.  
No  
hay  
iatrogénico,  
retraso  
estudios controlados en niños  
con UC; los ensayos en adultos  
muestran que montelukast como  
monoterapia no es superior a  
antihistamínico, pero añadido a  
un antihistamínico podría brindar  
una ligera mejoría en ciertos  
pacientes (8). Dado su perfil de  
seguridad excelente y la facilidad  
de uso (comprimido masticable  
diario), algunas guías sugieren  
que se puede intentar añadir  
montelukast en niños que no  
responden a la dosis estándar de  
AH antes de escalar a otras  
terapias (evidencia de muy baja  
calidad, recomendación débil).  
En la práctica, montelukast  
puede ser más útil en urticaria  
crecimiento, obesidad, diabetes,  
hipertensión, etc.) (8). Sin  
embargo,  
se  
acepta  
su  
utilización en cursos cortos (≤10  
días) para cortar exacerbaciones  
agudas particularmente intensas  
de urticaria/angioedema (8). Por  
ejemplo, un niño con brote  
severo incontrolable que afecta  
su función (p. ej., angioedema  
facial que dificulta la visión o  
compromiso de vía aérea) puede  
recibir prednisona oral ~0,5–  
1 mg/kg/d durante 37 días para  
lograr alivio mientras se ajustan  
las otras medicaciones. Esta  
estrategia de “rescate” debe ser  
la excepción y no la regla, pues  
series muestran que en la  
práctica hay sobreuso de  
corticoides en urticaria (hasta  
con componente atópico  
o
asociada a asma. Si tras 46  
1129  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
~
30% de pacientes pediátricos  
podrían considerarse. Un caso  
reportado describió el  
con UC reciben repetidamente  
corticoides sistémicos) (8), algo  
injustificado dado que existen  
alternativas más seguras. En  
definitiva, corticoides sistémicos  
solo se deben emplear en  
urgencias y a corto plazo.  
tratamiento exitoso de un  
lactante de 9 meses con urticaria  
crónica  
antihistamínico-  
mediante  
refractaria  
hidroxicloroquina  
(hasta  
6 mg/kg/día) (8), lo que sugiere  
que podría haber lugar para más  
investigación en este terreno,  
pero por ahora es un abordaje  
experimental.  
Inmunomoduladores  
alternativos: Terapias como el  
metotrexato,  
dapsona,  
hidroxicloroquina, micofenolato,  
inmunoglobulina IV, o incluso  
agentes biológicos anti-TNF o  
anti-CD20, se han reportado en  
casos aislados de urticaria  
Medidas no farmacológicas:  
Se sugiere siempre la educación  
a la familia sobre la naturaleza  
de la enfermedad (benigna pero  
prolongada), y evitar factores  
que exacerban (calor, estrés,  
crónica  
generalmente en adultos. En  
niños, la evidencia es  
prácticamente nula o anecdótica  
8). Por ejemplo,  
refractaria,  
AINEs,  
opiáceos,  
ciertos  
alimentos o aditivos si se  
identificaron como disparadores  
en un caso dado, etc.). Las  
(
hidroxicloroquina (utilizada en  
lupus) se ha probado en algún  
caso pediátrico con cierto éxito,  
pero sin estudios formales. Las  
guías dictan que no hay datos  
suficientes para recomendar  
estas otras terapias en UC  
pediátrica (evidencia nivel muy  
bajo, recomendación D). Solo en  
circunstancias extremadamente  
refractarias, y preferentemente  
dentro de protocolos de estudio,  
dietas  
de  
eliminación  
se  
de  
pseudoalérgenos  
han  
explorado en urticaria crónica,  
con resultados mixtos y difícil  
adherencia; no hay evidencia  
consistente en niños, salvo que  
se  
detecte  
una  
alergia  
alimentaria verdadera asociada  
(lo cual es raro en urticaria  
crónica). Terapias psicológicas o  
de manejo del estrés pueden ser  
1130  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
de ayuda en pacientes en que la  
urticaria se agrava con factores  
emocionales (no es despreciable  
antihistamínico  
antes  
de  
ejercicio en urticaria colinérgica,  
vestir ropa abrigadora en  
urticaria por frío, etc.) forman  
parte del plan integral de  
manejo.  
la  
depresiva).  
urticarias inducibles, medidas  
específicas (por ejemplo,  
comorbilidad  
ansioso-  
Finalmente,  
en  
Tabla 2. Proporción esperada de pacientes controlados en cada escalón terapéutico y  
consideraciones de seguridad.  
Intervención  
escalón)  
% de pacientes con buen Consideraciones de seguridad  
control  
(
Antihistamínico H1 2ª ~5060%  
gen (dosis estándar) sintomático adecuado en UC similares a placebo (no sedación)3  
leve-moderada)3】  
(control Perfil muy seguro; efectos adversos  
.
Antihistamínico H1 2ª ~8590% (acumulado tras Ligero aumento de somnolencia en  
escalamiento AH)8】  
gen (hasta 4× dosis) algunos casos, sin eventos cardíacos  
12.  
Omalizumab (anti-IgE) ~80–90% responden (≥50% Bien tolerado; cefalea e irritación  
mejoría); ~50% remisión local leves. Anafilaxia <0,2% (raro)【  
completa5】  
1
4.  
Ciclosporina A (CsA)  
~6070% mejoran (UCE Riesgo de nefrotoxicidad e HTA  
refractaria)6】  
dose-dependientes;  
requiere  
monitoreo estrecho6.  
Fuente: Elaboración propia a partir de referencias 3, 5, 12, 18.  
Impacto en la calidad de vida y  
desenlaces reportados  
sueño, el estado de ánimo y el  
rendimiento escolar. Varios de los  
estudios citados han incorporado  
métricas de calidad de vida: por  
Como se mencionó, la urticaria  
crónica puede tener un profundo  
impacto en la calidad de vida de los  
niños y adolescentes afectados. Por  
ello, un aspecto importante al  
ejemplo,  
los  
ensayos  
con  
omalizumab midieron la puntuación  
DLQI (índice de calidad de vida  
dermatológica)  
pediátrica (CDLQI). En ASTERIA II  
adultos/adolescentes), 12  
semanas el grupo con omalizumab  
00 mg mostró una reducción  
o
su  
versión  
evaluar  
la  
eficacia  
de  
las  
intervenciones es cuán bien se  
toleran y si mejoran los desenlaces  
reportados por los pacientes (PROs),  
tales como la calidad de vida, el  
(
a
3
1131  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
promedio de ~9 puntos en DLQI  
desde basal, comparado con ~3  
puntos con placebo, indicando que  
muchos pacientes pasaron de tener  
calidad de vida “muy afectada” a  
generalización  
de  
AH2G  
no  
sedantes, este efecto debería  
mitigarse. En cualquier caso, hay  
consenso en que lograr un buen  
control de la enfermedad se traduce  
en niños más atentos, con mejor  
estado de ánimo y participación  
social, aspectos que no siempre se  
reflejan en puntuaciones clínicas  
pero sí en testimonios de padres y  
pacientes.  
“poco afectada” (13). En la serie  
turca de 2024 (niños), los autores  
relatan que tras tratamiento con  
omalizumab, los pacientes que  
previamente faltaban con frecuencia  
al colegio por la urticaria retomaron  
sus actividades normales, reflejando  
la mejora en su vida diaria (dato  
cualitativo). De igual forma, los  
Herramientas específicas como el  
Urticaria  
Control  
Test  
(UCT)  
adaptado para padres o niños  
mayores pueden ser útiles para  
objetivar la percepción de control. El  
UCT consiste en 4 ítems (puntaje 0–  
ensayos  
pediátricos  
con  
antihistamínicos como rupatadina y  
desloratadina no solo controlaron los  
síntomas físicos sino que mejoraron  
significativamente la calidad de vida  
infantil en comparación con placebo  
4 cada uno) sumando 16; puntajes  
≥12 indican buen control, mientras  
≤11 reflejan pobre control. Este  
,
lo cual es esperable ya que al  
instrumento, validado en adultos,  
también se ha usado en  
disminuir el prurito y las lesiones se  
revierte el insomnio e irritabilidad  
asociados. Un área de interés es el  
adolescentes. Su correlación con  
UAS7 es alta, pero aporta la  
perspectiva subjetiva de cuánto  
siente el paciente que la urticaria  
está bajo control. En la práctica  
pediátrica, combinar evaluaciones  
objetivas (UAS7 mediante diario de  
síntomas llevado por los padres) con  
escalas de control y calidad de vida  
ofrece la mejor visión global del  
beneficio de un tratamiento.  
desempeño  
escolar.  
Estudios  
observacionales han encontrado que  
niños con urticaria crónica tienen  
más ausencias escolares y menor  
rendimiento promedio que sus pares  
con asma  
o
rinitis alérgica,  
posiblemente debido a noches de  
insomnio por prurito o al efecto de  
medicación sedante inadecuada (2).  
Afortunadamente,  
con  
la  
1132  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
En cuanto a la seguridad y la calidad  
de vida, es crucial mencionar que  
duerme bien y falta menos a la  
escuela. La evidencia recopilada  
sugiere que con las terapias  
disponibles esto es alcanzable para  
la gran mayoría de pacientes ya  
sea con antihistamínicos solos o  
tratamientos  
como  
los  
de  
antihistamínicos  
sedantes  
primera pueden  
empeorar la calidad de vida diurna  
somnolencia, dificultad para  
generación  
(
combinados  
con  
omalizumab,  
concentrarse en clases) (7). Por ello,  
al optimizar el tratamiento (ej.,  
cambiando de un AH1G a un AH2G,  
o aumentando la dosis de un AH2G  
en vez de añadir uno sedante) se  
puede ver una mejora colateral en  
las funciones cognitivas del niño. Un  
estudio europeo mostró que a pesar  
de las recomendaciones, hasta un  
tercio de los niños con UC crónica  
recibían indebidamente corticoides  
quedando un porcentaje muy  
reducido que necesita opciones  
adicionales como ciclosporina. En  
estos últimos, la carga de la  
enfermedad sigue siendo elevada,  
subrayando la importancia de  
continuar buscando tratamientos  
más seguros y efectivos para casos  
extremos.  
Limitaciones de la evidencia y  
lagunas de conocimiento  
sistémicos  
y
antihistamínicos  
sedantes como parte del manejo (8),  
lo cual conlleva mayor morbilidad.  
Reducir ese “gap” entre guías y  
práctica (usando más omalizumab o  
AH2G en altas dosis, y menos  
Aunque en la última década se han  
logrado avances significativos en el  
manejo de la urticaria crónica  
pediátrica,  
limitaciones en la evidencia que  
respalda las recomendaciones  
persisten  
múltiples  
corticoides)  
probablemente  
se  
traduciría en mejores desenlaces  
psicosociales para estos pacientes.  
En síntesis, el objetivo final del  
manejo escalonado no es solo  
eliminar habones, sino devolverle al  
niño una vida normal, activa y feliz.  
Cada paso escalonado, de ser  
efectivo, debe reflejarse en un UCT  
alto, un CDLQI bajo y un niño que  
actuales. Reconocer estas lagunas  
es fundamental para orientar futuras  
investigaciones:  
Escasez de ensayos clínicos  
aleatorizados en niños: La  
gran mayoría de datos sobre  
eficacia  
de  
updosing,  
omalizumab  
y
ciclosporina  
1133  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
proviene de estudios en adultos  
estudios analizados varían en  
las métricas utilizadas: algunos  
o
series  
controladas. No se han realizado  
ECA gran escala  
pediátricas  
no  
usan  
UAS7,  
otros  
UAS7  
a
modificado, otros solo escalas  
de picor diario; no todos  
incorporan medidas de calidad  
de vida o de control percibido.  
exclusivamente en población  
pediátrica para confirmar, por  
ejemplo, cuánto beneficia la  
dosis 4× vs 1× de antihistamínico  
en niños, o para comparar  
omalizumab vs placebo en <12  
años. Esta falta de ensayos  
genera una dependencia en la  
extrapolación y en el juicio  
Además,  
el  
tiempo  
de  
seguimiento suele ser corto (4–  
12 semanas en ensayos; 6  
meses en series; raramente >1  
año). Para una enfermedad  
crónica, se necesita información  
a más largo plazo. Por ejemplo,  
se desconoce en qué proporción  
experto.  
muchas  
Consecuentemente,  
recomendaciones  
pediátricas se formulan con  
grado de evidencia bajo (nivel IV  
de  
niños  
el  
tratamiento  
prolongado con omalizumab  
(más de un año) podría inducir  
remisión sostenida al suspender,  
o si hay efectos a muy largo  
o
V), apoyadas más en  
consenso que en datos robustos  
8,14). Es prioritario incentivar la  
(
realización  
de  
internacionales  
niños  
ensayos  
plazo.  
Asimismo,  
al  
algunos  
falta  
reportar  
estudios  
multicéntricos  
estandarización  
que  
incluyan  
y
recaídas:  
adolescentes, para fortalecer la  
base de evidencia con datos de  
alta calidad (por ejemplo, un  
ECA de omalizumab vs placebo  
en 611 años con UCE, o de  
antihistamínico 4× vs estándar  
en 411 años).  
definieron  
“recurrencia”  
en  
tiempos arbitrarios. Sería útil que  
futuros estudios acordaran  
definir recaída de manera  
uniforme (ej., retorno a UAS7  
>16 o necesidad de reiniciar  
tratamiento dentro de X meses),  
para poder comparar resultados.  
Heterogeneidad  
en  
la  
definición de desenlaces y  
Tamaño muestral limitado en  
duración de seguimiento: Los  
estudios  
pediátricos  
1134  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
existentes: Las series de  
omalizumab en <12 años suelen  
tener <20 pacientes cada una, y  
aunque el metaanálisis de 2025  
agrupa varias, la heterogeneidad  
fue alta (I² > 60% en varios  
análisis) (5). Esto reduce la  
confianza en la precisión de las  
estimaciones (por ejemplo, el  
intervalo de confianza para  
población pediátrica: el sistema  
inmunitario en maduración,  
diferencias en distribución de  
subtipos (p. ej., la urticaria  
inducible por frío podría ser  
relativamente más frecuente en  
adolescentes que en adultos  
mayores;  
la  
autoinmunidad  
tiroidea puede aparecer en  
adolescentes  
Además,  
con  
UCE).  
como  
respuesta completa 51%” fue  
muy amplio). Igualmente, los  
24 casos publicados de  
temas  
adherencia  
al  
tratamiento  
~
pueden ser más desafiantes en  
adolescentes (riesgo de no  
tomar antihistamínicos diarios,  
etc.), lo que incide en resultados  
del “mundo real”. Y desde luego,  
la carga psicosocial en un niño  
en desarrollo es distinta que en  
un adulto con vida establecida.  
Estos matices pueden no  
ciclosporina podrían no ser  
representativos de todos (podría  
haber sesgo de publicación,  
pues es más probable reportar  
series exitosas que fracasos o  
eventos adversos). Se necesitan  
cohortes prospectivas de mayor  
tamaño  
seguridad, especialmente de  
ciclosporina largo plazo  
monitoreo de función renal,  
crecimiento, etc.).  
para  
confirmar  
capturarse  
completamente  
a
aplicando datos de adultos. Por  
lo tanto, sería erróneo asumir  
que todas las intervenciones  
funcionan idéntico en niños; se  
necesita confirmación pediátrica  
específica. Por ejemplo, en  
seguridad: ¿omalizumab podría  
(
Extrapolación desde adultos y  
posibles  
diferencias  
Si bien la  
pediátricas:  
fisiopatología de la UCE parece  
similar en niños y adultos (con  
afectar  
el  
calendario  
en  
de  
inmunizaciones  
niños  
componente  
autoinmune  
pequeños? (no hay indicios de  
ello, pero no se ha estudiado  
presente en ambos), hay  
aspectos particulares de la  
formalmente  
en  
<12).  
1135  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
¿
Ciclosporina  
podría  
tener  
indirectos); con omalizumab es  
alta en ≥12 pero baja en <12; y  
con ciclosporina es muy baja.  
Para calidad de vida, pocos  
estudios miden CDLQI, así que  
la evidencia es baja ahí. Para  
impacto en crecimiento puberal?  
Son preguntas aún abiertas.  
Uso subóptimo de terapias  
recomendadas (brecha guías–  
práctica): Como se comentó,  
estudios han encontrado una  
brecha importante entre las  
guías y la práctica real, con  
sobreuso de medicamentos no  
seguridad,  
moderada  
la  
certeza  
AH2G  
es  
y
con  
omalizumab (suficientes datos  
para saber que eventos serios  
son raros), pero baja en  
ciclosporina (riesgos conocidos  
pero incidencia en niños no bien  
cuantificada). Estas diferencias  
en certeza podrían guiar futuras  
recomendaciones: por ejemplo,  
podría sugerirse formalmente en  
guías que en <12 años se intente  
preferentemente escalamiento  
de AH (donde hay más certeza  
recomendados  
(corticoides  
crónicos, AH1G sedantes) y  
subuso de omalizumab en  
pediatría (8). Esto no es una  
limitación de la evidencia per se,  
pero sí de la implementación del  
conocimiento.  
Requiere  
investigación en salud pública:  
entender barreras (costos, falta  
de difusión, temores infundados)  
y estrategias para mejorar la  
adherencia a guías (educación  
médica continua, garantizar  
acceso a omalizumab mediante  
sistemas de salud, etc.).  
de  
seguridad)  
antes  
de  
omalizumab, salvo casos muy  
severos; y que ciclosporina se  
use solo con experiencia  
especializada.  
En resumen, aunque la práctica  
actual del escalonamiento en UC  
pediátrica está fundamentada en la  
mejor evidencia disponible y ha  
demostrado éxito clínico en la  
mayoría de pacientes, existen vacíos  
Calidad de evidencia por  
desenlace (enfoque GRADE):  
Si consideramos la certeza de la  
evidencia: para control de  
síntomas (UAS7, prurito) con  
AH2G estándar es moderada-  
alta (hay ECA); con updosing es  
de conocimiento significativos.  
Abordar estos vacíos requerirá  
baja-moderada  
(datos  
1136  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
esfuerzos  
de  
investigación  
evidencia moderado/alto) (3,8). En  
pacientes que no logran remisión  
completa con la dosis estándar, el  
aumento de la dosis hasta cuatro  
veces se ha mostrado beneficioso en  
muchos casos sin añadir riesgos  
significativos, permitiendo alcanzar  
control adicional en un porcentaje  
importante de niños (12). Este paso,  
aunque apoyado en evidencia de  
certeza limitada, tiene un riesgo muy  
bajo y suele representar el punto  
óptimo inicial de equilibrio riesgo–  
beneficio: antes de exponer al  
paciente a terapias más costosas o  
potentes, maximizar el uso de un  
antihistamínico no sedante es  
razonable y suele bastar para  
urticarias de intensidad leve a  
moderada.  
específicos en población pediátrica,  
incluyendo ensayos colaborativos  
internacionales dado la relativa baja  
prevalencia de la enfermedad (p. ej.,  
prevalencia ~0,10,3% en niños  
según  
algunas  
series  
latinoamericanas) (11). Igualmente,  
un registro global de urticaria crónica  
pediátrica podría ayudar a acumular  
datos de tratamiento y desenlaces a  
largo plazo en el “mundo real”.  
Finalmente, la educación de médicos  
y pacientes es necesaria para  
asegurar que la evidencia actual (por  
imperfecta que sea) se aplique  
adecuadamente y beneficie a los  
niños afectados.  
3. Conclusiones  
Para aquellos niños con urticaria  
crónica espontánea moderada-grave  
La urticaria crónica en niños y  
adolescentes es una afección  
desafiante pero manejable mediante  
un enfoque terapéutico escalonado  
refractaria  
incluso  
introducción de omalizumab ha  
demostrado transformar el  
a
antihistamínicos  
(
a
dosis altas), la  
fundamentado  
en  
evidencias  
recientes. Los antihistamínicos H1  
de segunda generación continúan  
siendo la piedra angular del  
tratamiento inicial por su eficacia  
para controlar síntomas en la  
mayoría de los casos y su excelente  
perfil de seguridad (nivel de  
panorama terapéutico. Omalizumab  
logra altas tasas de respuesta (≈80–  
90% alguna mejoría, ~50% remisión  
completa) (5) con mínimos eventos  
adversos, representando el mejor  
equilibrio  
eficacia/seguridad  
en  
pacientes refractarios. Su uso está  
1137  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
firmemente  
adolescentes (evidencia de alta  
certeza) y, aunque off-label,  
respaldado  
en  
manejo cuidadoso (riesgo potencial  
moderado/alto). El equilibrio riesgo–  
beneficio de ciclosporina es más  
delicado: se justifica solo cuando la  
enfermedad es tan severa que  
amerita asumir riesgos de toxicidad.  
En estos casos, con la debida  
monitorización, puede administrarse  
de forma transitoria para aliviar al  
numerosos datos y la experiencia  
clínica avalan su empleo en menores  
de 12 años cuando está indicado  
(evidencia emergente de baja-  
moderada certeza, pero resultados  
consistentes) (5,14). En la práctica,  
omalizumab debe considerarse la  
segunda línea en niños con UCE  
severa que no mejoran con  
antihistamínicos, especialmente si la  
enfermedad afecta gravemente su  
calidad de vida. El punto de inflexión  
riesgobeneficio aquí es favorable:  
comparado con mantener al niño  
sufriendo o usar inmunosupresores  
sistémicos, omalizumab ofrece un  
beneficio elevado con riesgo muy  
bajo. El factor limitante puede ser el  
costo o la disponibilidad, pero  
cuando estos se resuelven, la  
recomendación es fuerte a su favor.  
paciente,  
siempre  
planificando  
suspenderla lo antes posible. La  
certeza de evidencia se considera  
muy baja, y por tanto cada decisión  
debe individualizarse; las guías la  
recomiendan  
con  
reserva  
(recomendación débil) (8). El nivel de  
evidencia generalmente citado es 4–  
5 (series de casos), apoyando su uso  
solo tras falla de las opciones con  
mayor respaldo.  
En términos de control de la  
enfermedad, la meta debe ser  
alcanzar la ausencia o mínima  
aparición de habones/angioedema y  
prurito, idealmente con UAS7 = 06  
(controlado) y UCT ≥ 12 (buena  
percepción de control) (8). Además,  
se busca mejorar la calidad de vida  
relacionada con la salud hasta la  
normalidad para la edad. Con el  
escalonamiento adecuado, esta  
meta es alcanzable para la vasta  
mayoría de niños con urticaria  
La ciclosporina, por otro lado, ocupa  
un lugar de última línea, reservado  
para casos extraordinariamente  
refractarios o situaciones donde  
omalizumab no se pueda usar. Si  
bien es efectiva en suprimir la  
urticaria (beneficio potencial alto,  
~
6070% de respuesta según  
series) (18), sus riesgos requieren un  
1138  
Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 10, Número 18 (Ed. ene  jun. 2026) ISSN: 2697-3456  
Escalamiento terapéutico en urticaria crónica pediátrica: eficacia clínica, control de enfermedad y seguridad.  
crónica. Un esquema simplificado  
resultante de esta revisión sería:  
caso leve a moderado: AH2G  
estándar diario; si no controla, subir  
a 2× o 4× según tolerancia. Caso  
moderado a severo o refractario  
tras 24 semanas de updosing:  
También sería valioso identificar  
marcadores que predigan qué  
pacientes responderán cada  
a
terapia (ej., se ha sugerido que  
niveles muy altos de IgE podrían  
correlacionar con mejor respuesta a  
omalizumab, pero falta confirmación  
en niños). Mientras tanto, los clínicos  
deben aplicar la evidencia actual con  
juicio crítico, adaptándola al niño en  
particular y a sus circunstancias.  
considerar  
añadir  
omalizumab  
(especialmente si ≥12 años; en <12,  
valorar gravedad y factibilidad caso a  
caso). Caso severo refractario a  
omalizumab  
+
AH:  
valorar  
En conclusión, el manejo escalonado  
con antihistamínicos H1 modernos,  
ciclosporina  
en  
entorno  
especializado, u otras medidas  
excepcionales. En todos los pasos,  
escalamiento de dosis,  
y
la  
incorporación de omalizumab (con  
ciclosporina como rescate) permite  
obtener un alto porcentaje de control  
clínico de la urticaria crónica  
pediátrica con un perfil de seguridad  
aceptable en la mayoría de  
pacientes (8,5). Este enfoque mejora  
sustancialmente la calidad de vida  
de los niños afectados y reduce las  
monitorizar  
la  
respuesta  
con  
herramientas objetivas y subjetivas,  
y vigilar seguridad (somnolencia con  
AH2G en altas dosis; signos de  
reacción alérgica con omalizumab,  
aunque raros; presión arterial y  
función renal con ciclosporina, etc.).  
Finalmente, esta revisión destaca la  
necesidad de investigación futura:  
urge desarrollar ECA pediátricos  
para aumentar la certeza en las  
intervenciones clave, así como  
explorar nuevas terapias dirigidas.  
Por ejemplo, están en investigación  
otros biológicos como ligelizumab  
complicaciones  
derivadas  
de  
tratamientos menos recomendables  
(corticoides, AH sedantes). Si bien  
existen brechas en el conocimiento,  
las tendencias actuales apuntan a  
terapias cada vez más efectivas y  
específicas, por lo que es razonable  
esperar que en un futuro cercano el  
arsenal terapéutico para la urticaria  
crónica infantil se expanda y refine,  
(anti-IgE de segunda generación) o  
dupilumab (anti-IL4/13), que podrían  
tener roles en urticaria crónica.  
1139  
Gómez-Ramírez et al. (2026)  
facilitando aún más alcanzar el  
objetivo primordial: que ningún niño  
tenga que sufrir innecesariamente  
los estragos de esta enfermedad  
mientras haya opciones para  
controlarla.  
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