Revista Científica Multidisciplinaria Arbitrada YACHASUN. Volumen 4, Número 7 (Ed. Esp. noviembre) ISSN: 2697-3456
Impacto de la migración rural a la ciudad en el cantón Chone, Ecuador
período, la principal región de origen
de la migración hacia los Estados
Unidos fue América Latina, con un
se reducía cada vez más, y
alrededor de 1970 esta relación se
había invertido para Argentina y
Venezuela. Como se verá en este
estudio al analizar con mayor
detenimiento el caso argentino, en la
década de 1970 los principales
incentivos económicos para migrar
46% de la inmigración total, seguida
por Asia, con un 34%. A nivel de
países, durante un largo período de
179 años, entre 1820 y 1998, los
principales países de origen de
migrantes a los Estados Unidos
fueron México, Cuba y República
Dominicana en América Latina,
Filipinas, China, Corea e India en
Asia, y Alemania, Italia, Reino Unido
e Irlanda en Europa.
de
Europa
hacia
Argentina
prácticamente habían desaparecido.
La migración en sentido contrario, de
Argentina hacia España e Italia,
marcó la pauta desde entonces
(Solimano, 2003).
Las corrientes migratorias hacia
Argentina, el país de la región que
más inmigrantes ha recibido, se
reanudaron tras el fin de la segunda
guerra mundial, a mediados del
decenio de 1940, y se prolongaron
hasta la segunda mitad de la década
de 1950, cuando en Europa se inició
una nueva etapa de expansión
Es posible distinguir dos momentos
en la migración latinoamericana
contemporánea hacia España. El
primero, de carácter más restringido,
se sitúa en el contexto dictatorial que
caracterizó a los países del Cono
Sur, período en que ciudadanos
chilenos, argentinos, uruguayos y
brasileños, llegaron como refugiados
o exilados políticos a diversos países
europeos. Se trata principalmente de
una migración calificada formada por
universitarios y profesionales. La
vuelta a la democracia llevó a que
una parte de aquellos regresara a
sus países de origen; pero otro grupo
decidió quedarse y asumir la
nacionalidad del país europeo
económica.
En
contraste,
la
economía argentina creció a ritmos
modestos en la década de 1950,
disminuyendo las oportunidades
tanto para los inmigrantes como para
los nacionales. En 1950, el ingreso
per cápita de Argentina, Uruguay y
Venezuela seguía siendo superior al
de Italia, España y otros países de la
Europa periférica, pero la diferencia
receptor.
Progresivamente,
el
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